Lavar, planchar y guardar la ropa para que dure años
La ropa no dura solo por su calidad: dura por cómo la cuidas. Unos hábitos sencillos alargan muchísimo la vida de tus prendas.
Solemos pensar que la ropa dura según su calidad y su precio, y es solo media verdad. La otra mitad, a menudo más importante, es cómo la cuidamos. Una prenda buena maltratada se estropea enseguida, y una sencilla bien cuidada aguanta años en buen estado. Lavar, planchar y guardar la ropa correctamente no es ninguna ciencia, son unos cuantos hábitos sencillos que, aplicados, alargan muchísimo la vida de las prendas y mantienen tu armario en forma.
Lava con cabeza
El lavado es donde más se estropea la ropa, y unos cuantos hábitos cambian mucho las cosas. Lavar a temperaturas bajas cuida los tejidos y los colores, gasta menos y suele limpiar igual de bien para la ropa del día a día. Separar por colores evita que las prendas destiñan unas sobre otras. Dar la vuelta a las prendas, sobre todo las estampadas o de color, protege el exterior del roce. Y no sobrecargar la lavadora permite que la ropa se lave bien y se maltrate menos. Lavar con cabeza es el primer paso para que la ropa dure.
Lee la etiqueta
Cada prenda lleva una etiqueta de cuidado con instrucciones sobre cómo lavarla, secarla y plancharla, y vale la pena hacerle caso, sobre todo con prendas delicadas o que te importan. Esos símbolos indican la temperatura máxima, si se puede meter en la secadora, cómo plancharla. Ignorarlos es la forma más rápida de encoger un jersey de lana, deformar una prenda o estropear un tejido delicado. Un vistazo a la etiqueta antes de lavar algo nuevo o delicado evita disgustos caros. Es un segundo que ahorra prendas.
La ropa no dura por lo que cuesta, dura por cómo la cuidas. Lavar en frío, del revés y separando colores alarga la vida de cualquier prenda.
Planchar y secar bien
El secado y el planchado también influyen. Secar al aire, sin abusar de la secadora, que con su calor desgasta y encoge los tejidos, conserva mejor la ropa. Colgar las prendas para secar con buena forma evita arrugas y deformaciones. Y al planchar, ajustar la temperatura de la plancha al tejido, baja para los delicados, evita quemar o dar brillos a la ropa. No hace falta planchar todo a diario, pero saber secar y planchar cada tejido a su manera mantiene las prendas con buen aspecto durante mucho más tiempo.
Guarda cada cosa como toca
Cómo guardas la ropa también marca la diferencia. No todo se cuelga: las prendas de punto y los jerséis, por ejemplo, se deforman colgados y se conservan mejor doblados. Las camisas y prendas que se arrugan, en cambio, agradecen la percha. No amontonar la ropa apretada para que no se arrugue ni coja malos pliegues, y guardar la de fuera de temporada limpia y protegida, mantiene todo en mejor estado. Un armario donde cada prenda está guardada como le conviene conserva la ropa mucho mejor que uno donde todo va amontonado.
Cuidar es ahorrar
Cuidar bien la ropa no lleva apenas tiempo extra, solo cambiar unos hábitos: lavar en frío y del revés, separar colores, hacer caso a las etiquetas, secar y planchar cada tejido a su manera y guardar cada prenda como le conviene. A cambio, tu ropa dura años más en buen estado, conservas mejor las prendas que te gustan y ahorras en reposiciones. Es la otra cara de comprar menos y mejor: de poco sirve comprar bueno si luego lo maltratas. Cuidar la ropa es, sencillamente, hacer que dure.
3 comentarios
Lavar a temperatura baja y del revés ha hecho que mi ropa dure y no destiña. Antes la metía todo junto a saco y se estropeaba.
Lo de leer la etiqueta de cuidado de cada prenda parece tontería hasta que encoges un jersey caro. Ahora la miro siempre.
Colgar bien la ropa y no amontonarla mantiene las prendas en forma. Y guardar el punto doblado, no colgado. Detalles que se notan.