Cómo lavar y guardar el punto y la lana sin estropearlos
Un jersey de lana encogido o deformado es uno de los dramas más comunes del armario. Y casi siempre se debe a lavarlo o guardarlo mal.
Pocos dramas del armario son tan comunes y tan frustrantes como sacar de la lavadora un jersey de lana que ha encogido hasta quedar de talla infantil, o uno que se ha deformado y dado de sí sin remedio. Las prendas de punto y de lana son delicadas y piden un cuidado especial, distinto del de la ropa normal. La buena noticia es que, sabiendo un par de cosas, esos desastres se evitan por completo y tus jerséis duran años con buena forma.
Por qué encoge la lana
La lana encoge sobre todo por dos cosas: el calor y el movimiento. El agua caliente y el frotado o centrifugado agresivo hacen que las fibras de la lana se contraigan y se apelmacen, y la prenda mengua sin remedio. Por eso meter un jersey de lana en un lavado normal con agua caliente es la receta segura del desastre. Entender que el enemigo es el calor y la agitación es la clave para lavar la lana sin sustos: hay que tratarla con suavidad y en frío.
Lava en frío y con suavidad
La lana se lava con agua fría y con mucha suavidad, ya sea a mano o en un programa específico para prendas delicadas o lana, sin centrifugados fuertes. Nada de frotar con energía ni retorcer la prenda para escurrirla, que la deforma; se aprieta con suavidad para sacar el agua. Y mejor con un jabón suave adecuado para prendas delicadas. Tratando la lana con esa delicadeza, en frío y sin agresiones, se limpia perfectamente sin encoger ni estropearse. La suavidad es toda la ciencia.
A la lana la encoge el agua caliente y el frotado. En frío, con suavidad y secada en plano, un jersey de lana dura años sin un drama.
Sécalo en horizontal
Aquí está uno de los secretos peor conocidos: las prendas de punto y lana no se secan colgadas. Colgado, el peso del agua estira la prenda hacia abajo y la deforma, dándole de sí y haciéndole picos en los hombros si va en percha. La forma correcta de secar el punto es en horizontal, extendido en plano sobre una superficie, idealmente sobre una toalla que absorba la humedad, colocándolo con su forma. Así la prenda se seca sin que el peso la deforme y conserva su talla y su silueta. Es el detalle que salva muchos jerséis.
Guárdalo doblado
Lo mismo vale para guardarlo: el punto y la lana se conservan mejor doblados que colgados. En una percha, el peso de la prenda la va estirando y deformando con el tiempo, marcando los hombros. Doblados en una balda o cajón, los jerséis mantienen su forma. Y para la lana guardada mucho tiempo, conviene protegerla de la polilla, que puede hacer estragos. Guardar bien las prendas de punto, dobladas y protegidas, las mantiene en forma temporada tras temporada.
Sin más sustos de lana
Las prendas de punto y de lana no tienen por qué ser un quebradero de cabeza ni acabar encogidas o deformadas. Lavándolas en frío y con suavidad, secándolas en horizontal en lugar de colgadas y guardándolas dobladas y protegidas, se mantienen perfectas durante años. Es un cuidado distinto del de la ropa normal, sí, pero sencillo una vez lo conoces. Con estos hábitos, ese jersey que te gusta dejará de ser una prenda de riesgo para convertirse en una que disfrutas muchos inviernos sin sustos.
3 comentarios
Encogí un jersey precioso metiéndolo en agua caliente. Nunca más. Agua fría y sin frotar, y secar en plano. Lección aprendida por las malas.
Lo de secar el punto en horizontal y no colgado es clave. Colgado se da de sí y se deforma por el peso del agua. No lo sabía.
Guardar los jerséis doblados y no en percha los mantiene en forma. Colgados se les hacían picos en los hombros. Cambié y se acabó.