Cómo cuidar los zapatos para que duren años
Unos buenos zapatos, bien cuidados, duran lo que tres pares descuidados. Y el cuidado es más sencillo de lo que parece.
Los zapatos son una de las cosas en las que más se nota la diferencia entre comprar bueno y barato, y también entre cuidarlos o no. Unos buenos zapatos, bien cuidados, pueden durar años y verse estupendos todo ese tiempo, mientras que unos descuidados se estropean en una temporada. Y lo mejor es que cuidarlos es más sencillo y menos trabajoso de lo que mucha gente cree: con unos cuantos hábitos básicos, los zapatos duran muchísimo más.
Límpialos y dales crema
El cuidado básico de los zapatos, sobre todo los de piel, empieza por mantenerlos limpios y nutridos. Quitar el polvo y la suciedad con regularidad, y aplicar de vez en cuando una crema o producto adecuado al material, mantiene la piel hidratada, flexible y bonita, evitando que se reseque, se cuartee y se vea vieja. Es un pequeño ritual que lleva poco tiempo y que cambia por completo cómo envejecen unos zapatos: los que se limpian y se nutren se mantienen como nuevos; los que se abandonan, se estropean rápido.
Déjalos descansar
Un truco que sorprende a mucha gente y que alarga muchísimo la vida de los zapatos: no llevar el mismo par dos días seguidos. Los zapatos absorben humedad con el uso, y necesitan un día para airearse y secarse por completo. Llevarlos sin descanso, día tras día, hace que esa humedad los deteriore mucho antes. Rotar entre varios pares, dejando que cada uno descanse y se airee entre usos, prolonga su vida de forma notable. Es uno de esos cuidados que no cuestan nada y se notan mucho.
Unos zapatos descansados y nutridos duran el triple. El secreto no es gastar más, es limpiarlos, hidratarlos y dejarlos airear entre usos.
Protege la forma
Para que los zapatos mantengan su forma y no se deformen, ayuda guardarlos bien. Las hormas, esas piezas que se meten dentro del zapato, mantienen la forma y absorben la humedad, conservándolos mucho mejor, sobre todo los de piel y los buenos. Y guardarlos en un sitio adecuado, sin amontonarlos aplastados unos contra otros, evita que se deformen o se marquen. Un zapato que conserva su forma se ve bien y resulta más cómodo; uno deformado, ni una cosa ni la otra.
Repara en vez de tirar
Una ventaja de los zapatos buenos, sobre todo los de piel y suela cosida, es que se pueden reparar. Cuando se gastan las suelas o las tapas de los tacones, llevarlos al zapatero para cambiarlas es mucho más barato que comprar unos nuevos y deja los zapatos como recién estrenados. Mucha gente tira zapatos buenos por una suela gastada cuando un arreglo sencillo les habría dado años más de vida. Reparar en lugar de tirar es lo que hace que unos buenos zapatos duren de verdad y rentabilicen su precio.
Pocos pares, buenos y cuidados
Con los zapatos, como con la ropa, sale a cuenta tener pocos pares buenos y cuidarlos bien antes que muchos baratos que se estropean. Límpialos y nútrelos con regularidad, déjalos descansar entre usos, protégeles la forma al guardarlos y repáralos en vez de tirarlos cuando se gasten. Con esos cuidados sencillos, unos buenos zapatos te durarán años viéndose estupendos, y habrás gastado mucho menos que reponiendo constantemente pares baratos. Cuidar los zapatos es de las mejores inversiones de tiempo para tu armario.
3 comentarios
Limpiar y dar crema a los zapatos de piel de vez en cuando los mantiene como nuevos años. Lo aprendí de mi abuelo y es totalmente cierto.
Lo de no llevar el mismo par dos días seguidos para que se aireen y descansen alarga muchísimo su vida. No lo sabía.
Cambiar las suelas o las tapas en el zapatero en vez de tirar los zapatos buenos es un ahorro enorme. Quedan como nuevos.